“Puede ser una muy buena temporada para los artistas callejeros”

Chacovachi es uno de los payasos de referencia de la Argentina. En la previa a la temporada de verano 2021 tuvo unos minutos para dialogar con Tomala Voz y compartir un optimista punto de vista. “Por experiencia, las peores temporadas eran las mejores para nosotros. El verano del 2002 fue maravilloso, igual que en la hiperinflación del 87, por decirte. Porque cuando se cierran todas las puertas queda la verdad y el cariño, queda el artista que está en la calle que es como vos”.

Fue fundador del Circo Vachi, director de espectáculos y director artístico de la Convención Argentina de Circo, Payasos y Espectáculos Callejeros desde sus inicios. Desde allí, reflexionó: “Cuando ves a un artista callejero no ves sólo el arte, ves el pueblo, la gente, la libertad, a una persona. Para nosotros creo que quizás puede ser una sorpresa y hasta bueno. Por otro lado, hay una incertidumbre grande pero el artista sabe vivir en la incertidumbre, ahí está el punto”.


“Todos los que manejamos algo artístico, vivimos en incertidumbre económica. Una vez más, por lo menos nosotros tenemos la experiencia. Pero nos podemos sorprender, puede ser una muy buena temporada para los artistas callejeros”.

Sobre futuras humoradas que puedan asociarse a la pandemia, Chacovachi apuntó: “Hay obligaciones protocolares. El payaso se mete en problemas y después sale. El humor va a ser alrededor de lo que nos pasa, es imposible no ver esta manada de elefantes y a mí ya se me ocurren ideas, cosas, ya estoy trabajando. Ya inventé una mano larga para tener contacto con la gente. Todo va a ser por estos bichos. El que llega a fin de año cuerdo, gana”.

Refiriéndose a cuestiones que eran habituales en las temporadas de verano, dijo: “Cagarse a trompadas no es negocio porque te contagiás el coronavirus. El distanciamiento social va a ser muy raro. Se va a valorar mucho las relaciones humanas de la manera que podamos tenerla. El mayor privilegio de los artistas son las relaciones humanas. El arte trabaja con las relaciones humanas, nadie más lo puede apreciar. Y el humor más todavía”.

Contó que vive en las afueras de La Plata, hace años que no hace temporada. “En San Bernardo estuve 12 años, Gesell y Necochea fueron otros lugares. Ahora pico un poco en cada lado. Tengo hijos, durante el año muevo otras cosas. La temporada es muy fuerte y pesada. Para la calle ya no me da. Hacer temporada como las que hacía ahí de una producción muy grande, con la época de Macri no se podían hacer más y ahora ya está…”.

“Ahora tengo una escuela internacional de payasos online con alumnos de todo el mundo, escribí un libro y doy clases y viajo por el mundo, a festivales o eventos privados. Vivo de la producción, laburando y dando clases, y escribí un libro ‘El Manual del Payaso Callejero‘. Dentro de 200 años alguien va a leer este libro y va a aprender a ser un artista de calle».

«Yo empecé a hacer calle para llevar la experiencia en la caja, en la época de los milicos, y voy a una plaza y ‘descubro’ lo que es una plaza y pasar una gorra. Porque en el teatro la gente no es común, es gente que tiene pilcha y paga una entrada; en cambio en la calle vos trabajás para todo el mundo: chicos, grandes intelectuales, y todos se ríen de lo mismo. Si vos podés lograrlo se consigue algo muy potente”.

«Se trabaja por tres cosas: Plata, placer y prestigio. Tiene que haber dos de las tres para que esté bien. Tres de las tres, es glorioso. Una de las tres, tenés que estar muy muerto o necesitar mucho de eso. Pero también va«.

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