Agostina Mauro pintó el mural más grande de la Provincia en homenaje a los héroes de la pandemia

Una monumental obra de arte sobre el puente de las rutas 210 y 6 fue inaugurada este lunes en Alejandro Korn, con un acto del que participaron el ministro de Salud de la Provincia, Daniel Gollan, el intendente de San Vicente, Nicolás Mantegazza, la ministra de las Mujeres y Diversidades de la Provincia, Estela Díaz, y la talentosísima artista Agostina Mauro, que estuvo al frente de la realización mural. También asistieron trabajadores de la salud, bomberos y policías, y autoridades locales y provinciales.

El mural que se extiende por más 120 metros a lo largo de la estructura del puente que cruza las dos vías, engloba un concepto: “Sus miradas nos siguen cuidando”. Es un homenaje a trabajadores y trabajadoras esenciales que fallecieron en el marco de la pandemia. Hay ocho miradas retratadas, entre ellas las de los vecinos Silvio Cufré (enfermero), Héctor Bornes (médico), Martín Rivas (empleado municipal) y Mario Cedro (bombero). Se trata del mural de mayor envergadura de toda la provincia de Buenos Aires.

En diálogo exclusivo con este medio, la artista plástica recibida en la UNLP brindó detalles de su trabajo: «El proceso de pintura llevó un mes y pico. Más que nada porque yo soy la que realizó toda la parte de arriba, en altura, que era lo más complejo. El puente tiene 156 metros de cada lado. Pintado de ambas caras son más de 300 metros de superficie que pinté yo sola con la grúa. Entonces eso creo que hizo que me llevara tanto tiempo, y fue todo un gran sacrificio, porque había que estar en la altura tantas horas, con el frío… el clima me mató. Se pudo hacer y quedó genial. Estoy muy contenta con el resultado».

«En sí el proyecto tiene una parte de idear qué se iba a pintar en ese lugar, que también fue complejo. Tuve que pensar qué podía pintar en una superficie que no era uniforme, no era un paredón. Acá era bastante complejo porque el puente tiene un alero, columnas y molduras. Había que ver qué era lo que podía hacer, encima a mi me gusta trabajar desde lo figurativo entonces tenía que ver qué podía hacer que pudiera adecuarse al formato del puente».

«En base a eso empecé a asistir al puente, lo miraba… y por eso pensé sobre el contexto actual y el tapabocas, que al ser de uso cotidiano hace que la miradas sean protagonistas. Eso fue lo que en realidad desembocó en empezar a pensar las mirada de quién iba a colocar ahí en el puente. Así recordé la figura de Silvio Cufré, de Héctor Bornes y Martín Rivas, más que nada las de Silvio y la de Borne, porque Silvio fue el primer enfermero que muere de la Argentina y era sanvicentino. Y Héctor que fue el primer médico que murió de la Provincia. En su momento fueron casos de mucha repercusión, más para San Vicente que es un pueblo chico y los conocíamos. Siendo los primeros a nivel provincial o a nivel país, fue algo muy impactante, los tenemos muy presentes. Eso me hizo pensar en retratarlos, en hacer sus miradas, y después empecé a sumar a otras personas», explicó .

«Hice un proceso de investigación que también demoró. Empecé a investigar casos como para poder seleccionar qué 8 personas iba a colocar en ese lugar». Además de los trabajadores de San Vicente, en la cara sur del puente están los ojos de la primera médica que murió en el país por Covid-19, la riojana Carmen Ruiz; del primer policía fallecido en la Argentina, el chaqueño René Pogonza; del bombero de Berazategui Maximiliano Firma Paz, y de la docente Paola de Simone, quien falleció mientras daba clases por Zoom.

De acuerdo a la experiencia de realizar el trabajo en esas condiciones, Agostina Mauro se refirió a algunos gajes del oficio: «Es muy común que hagas algo de arriba y creas que está bien pero cuando bajás te das cuenta que no, que hay que ajustar, y ahí tenés que volver a subir. Pasa mucho con las integraciones. Me pasaba en las miradas que veía integradas desde arriba y cuando bajaba me daba cuenta que no se leía eso desde abajo, desde la distancia. Son todas cuestiones que hay que ir trabajando con mirarlo desde dos ángulos, desde la grúa pegada al puente y desde abajo. Es como que hay que acostumbrarse a una dinámica de percibirlo desde ambos lugares. No había pensado hacer algo así, pasé un montón de veces por ahí. Nunca pensé tampoco que me iban a pedir hacerlo o a proporcionar todo para hacerlo, es la verdad».

«En diciembre, en un evento el intendente (de San Vicente) me propone presentar un proyecto para pintar el puente, porque se estaban haciendo unas obras de iluminación. Me proporcionaron una grúa para poder llegar y el hecho de poder contar con todo eso, era fundamental. Así fue que presenté el proyecto y surgió. Veía muy lejano hacer algo de esas dimensiones, no porque pensara que fuera imposible, porque si están las condiciones dadas pintamos hasta el Obelisco, no hay limitaciones, son las que uno mismo se pone. Pero requería de un montón de cuestiones que no dependían de mí».

«Habrá demorado unos 2 meses, yo presenté el proyecto a principio de febrero y empecé a pintarlo en mayo y en esos plazos. En San Vicente nunca hubo políticas de murales, desde lo cultural o desde las artes plásticas, de tener una movida. Acá es como todo muy básico. Entonces no se me ocurría tampoco que podían llegar a impulsar algo así desde el Municipio. Para mí es re groso esto, no sólo por la monumentalidad que tiene sino porque lo que la hace importante a la obra es el concepto. Es lo fundamental. Veo muchas obras que por ahí son de grandes dimensiones pero muy vacías en conceptos. Me parece que está re bueno que el arte público tenga como ese compromiso con la realidad».

«Estoy feliz de haberlo hecho. Quiero que se conozca porque semejante obra es algo monumental y no sé si voy a volver a hacer algo de estas dimensiones», dijo la joven artista.

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